CASA-MUSEO MODERNISTA NOVELDA

Una sorpresa en forma de joya tiene Novelda. El modernismo.

Había oído sobre una casa-palacio terminado en 1903,  que tiene su origen gracias a una matriarca todoterreno muy interesante, doña Antonia Navarro Mira. Allí paré a la vuelta de Santa Pola, sin conocer apenas nada más de la localidad alicantina, para encontrarla.

Fue uno de esos resultados que nos dejó una época en la que se revolucionó el progreso científico y el mundo se asomaba a la modernidad, con una corriente artística que iba mucho más allá de la arquitectura. La belle èpoque.

Novelda fue uno de esos municipios en los que la revolución industrial y urbanística vivió un notable crecimiento. Y en ese caldo de cultivo tuvo un papel protagonista la familia burguesa de Antonia Navarro, pioneros en la elaboración y exportación de azafrán. Fue heredera de numerosas haciendas por la zona al enviudar joven, lo que no le impidió ser también mujer de negocios, incrementando el patrimonio recibido. Participó en varias promociones urbanísticas, entre ellas su propia residencia, la actual casa-museo modernista de Novelda.

Es un edificio no muy ancho, entre medianeras, con dos alturas sobre la planta calle, que se encuentra en el casco antiguo de la localidad, por lo que su fachada es estrecha pero llena de detalles que combinan la piedra y el ladrillo, en tres cuerpos de balcones, pero que apenas se lucen desde la estrecha calle Mayor.

En su interior, el despliegue de detalles y calidades al servicio del confort de la época son excepcionales. Tal ha sido su excepcional estado de conservación, que se convirtió en casa-museo de difícil igual en su temática, donde destacan en su interior los elementos propios del modernismo: madera tallada, cristales, estucos, pinturas de techos y murales, mármoles, muebles de época, etc., y con mención especial a la singular belleza de la escalera helicoidal que articula el edificio conectando todas sus plantas, y el patio rodeado de columnas de mármol blanco.

También esconde una colección de diversas artes modernistas, como postales, carteles, anuncios publicitarios, marquillas de tabaco; piezas de mobiliario original en sus estancias, pequeños objetos decorativos, y en su planta superior, una fascinante recopilación del legado del marino científico Jorge Juan. Un personaje fascinante del siglo XVIII, de esos que casi nunca triunfan en España, pero que siempre mantendrá su hueco en el museo naval.

Muy acertado el eslogan de la web del ayuntamiento de Novelda, «más de lo que imaginas».

Sin duda, merece la visita.

El edificio fue utilizado como residencia familiar hasta el año 1936. En la posguerra albergó un colegio, y en 1977 será rehabilitado por la Caja de Ahorros del Mediterráneo y pasa a convertirse en museo. Actualmente pertenece a la Fundación Mediterráneo.

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