PUEBLO VIEJO DE BELCHITE

Ecos de la historia retumban todavía hoy cuando se menciona el pueblo viejo de Belchite.

En primera instancia, el pueblo nuevo recibe al visitante, donde sus vecinos todavía mantienen frescos testimonios de los mayores, acumulando leyendas y tragedias hasta donde llega la memoria viva.

Allí conviven con el contiguo pueblo viejo, como un barrio-cementerio anexo para siempre como un lugar maldito y sereno, pero como recuerdo vivo útil para aprender las consecuencias de la sinrazón y el fanatismo.

El pueblo viejo de Belchite se encuentra estructurado en torno a un eje principal: la calle Mayor. La villa estaba amurallada y de los accesos con los que contaba en origen sólo dos se mantienen en pie en la actualidad: el Arco de la Villa (Norte) y el Arco de San Roque (Este).

Contaba con notables testimonios arquitectónicos de distintas épocas, todos en ruinas, son:

  1. Iglesia de San Martín de Tours: Esta iglesia es uno de los edificios más emblemáticos de Belchite, haciendo conjunto con su torre. Construida en el siglo XV, de estilo mudéjar, se pueden apreciar todavía algunas de sus cúpulas y vestigios de sus ricos elementos decorativos.

  2. Iglesia de San Agustín: Otro importante edificio religioso en Belchite, en la que queda el esqueleto de las bóvedas de su nave central.

  3. Convento de San Rafael: Este convento fue fundado en el siglo XVIII y albergaba una comunidad de monjas clarisas. Las niñas huérfanas de Belchite tenían su hogar allí. Actualmente solo se conserva la fachada y la capilla.

  4. Ayuntamiento de Belchite: De estilo renacentista aragonés, es otro edificio notable.

  5. La Torre del Reloj: Testimonio en la plaza Mayor de la extinta iglesia de San Juan, a la que pertenecía.
  6. Antiguo seminario de Belchite: Estaba formado por varios edificios de grandes dimensiones y a su vez rodeados por un muro en todo su perímetro. Según diversas fuentes, llegó a albergar 200 seminaristas.

Iglesia de San Martín de Tours.

Antiguo Seminario de Belchite.

Belchite es tristemente célebre por las batallas que se dieron para tomarlo durante la guerra civil española, a la que llegó con casi 4000 habitantes censados.

Belchite es tristemente célebre por las batallas que se dieron para tomarlo durante la guerra civil española, a la que llegó con casi 4000 habitantes censados.

En junio de 1937, el Estado Mayor republicano preparó una serie de ofensivas con el fin de aliviar la presión del ejército franquista en el norte. Para ello, el general Rojo, dispuso un importante número de efectivos a lo largo del extenso frente de Aragón. El objetivo era realizar un avance rápido sobre Zaragoza para tratar de ocuparla y provocar el desplazamiento de tropas nacionales desde el norte. Se inició así, el 24 de agosto, la ofensiva de Belchite.

Pero esta ambiciosa operación no tuvo los resultados esperados, y los combates en el mismo se prolongaron más de lo previsto. Después de días marcados por una frenética lucha entre ambos bandos, el cerco sobre la villa se fue completando, quedando pequeños reductos de resistencia, como el seminario, que terminó cayendo el 2 de septiembre. Una vez alcanzado el casco urbano, los combates se realizaron casa a casa, hasta el último núcleo de resistencia en torno al ayuntamiento y viviendas adyacentes, así como la torre de la iglesia de San Martín, alargando la agonía hasta el 6 de septiembre.

La toma de Belchite por las tropas franquistas en marzo de 1938 da paso al fin de la batalla y la ley del 23 de septiembre de 1939, que determinaba que todas las poblaciones que hubieran sufrido una destrucción del 75% serían «adoptadas por el Caudillo».

En junio de 1939 se publica un oficio en el que se expresa la prohibición para ejecutar obras de reparación en los edificios dañados por la guerra, condenando al pueblo a su fin aunque muchos habitantes siguieron viviendo allí hasta los años 60.

Fuente: Wikipedia
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