EL PALACIO DE LA ALJAFERÍA DE ZARAGOZA.

El también llamado Palacio de la Alegría, testimonio único de la arquitectura hispanomusulmana, fue una primitiva fortaleza para defender la ciudad de Zaragoza, que fue reconstruida por completo por Al-Muqtadir como palacio personal. Desde entonces el alcázar zaragozano pasó a denominarse como «Aljafería».

El esplendor que alcanzó la taifa de Zaragoza dentro de Al-Ándalus, es el principal motivo por el que haya llegado hasta nuestros días desde aquel S.XI, tras haber deslumbrado a sus conquistadores y posteriores ocupantes, con la riqueza de la decoración de sus espacios desde la conquista cristiana de 1118.

Desde ese momento el palacio sufrió toda una serie de alteraciones de su traza primitiva, incorporándose capillas y acomodar el recinto como residencia de los reyes de Aragón. La parte más antigua parece corresponder a la zona inferior de la Torre del Trovador, probablemente en pie desde el S.IX.

Destacan también el patio de Santa Isabel, con sus coloridos naranjos y original sistema de canalización de agua, el salón del trono de los reyes católicos trabajado por expertas manos mudéjares, o el recinto privado para la oración, el mihrab.
Ya en el siglo XV se ampliaron dependencias para alojar la residencia en Zaragoza de los reyes católicos, que no dudaron en respetar y aprovechar gran parte de tan deliciosa arquitectura.

En el siglo XVI se convirtió en cárcel de la Inquisición y fue rodeado de un sistema de fortificaciones. En los siglos XVIII, XIX y XX fue objeto de constantes agresiones sufriendo importantes deterioros.

Una de las curiosidades más desconocidas, es que la Torre del Trovador de la Aljafería sirvió de inspiración para el drama romántico «El Trovador» que Guiseppe Verdi transformó en su exitosa Ópera.

Fuentes consultadas:

La cultura Islámica en Aragón – José Luis Corral y F. Javier Peña.

Turismo de Aragón

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